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MEMORIA GRAFICA DEL PASADO. CONSERVACION Y SALVAGUARDIA DE LOS MENSAJES EL CASO DE ARAGON EN ESPAÑA

Sumario
En todo el mundo se está planteando con dolorosa urgencia, ante el temor de no llegar a tiempo para remediarlo, el problema de la degradación, pérdida parcial y necesidad absoluta de protección del arte prehistórico, tanto en el interior de las cuevas como, sobre todo, al aire libre, juntamente con los yacimientos anejos o relacionados y el de su documentación. La conservación y salvaguardia intelectual reposa sobre una imprescindible protección jurídica así como sobre declaraciones que llamen la atención sobre su intangibilidad. La ley española declara todos los yacimientos con arte rupestre ”Bienes de Interés Cultural” (BIC) y el Gobierno de Aragón ha aprobado una ley de Parques Culturales, con especial consideración del arte rupestre, que no tiene parangón en ninguna otra legislación, en tanto que la UNESCO ha incluido en el catálogo de bienes declarados Patrimonio de la Humanidad numerosas cuevas y abrigos decorados y, a fines de 1998, nada menos que la totalidad de las pinturas al aire libre del Arco Mediterráneo Español caso único en tales declaraciones puesto que comprende casi la mitadoriental de la Península Ibérica.

Sommario
In tutto il mondo si sta presentando, con dolorosa urgenza prima che non si possa più rimediare, il problema della degradazione, perdita parziale e necessità assoluta di protezione e documentazione dell”arte preistorica, sia all”interno delle grotte che all”aria aperta.
La conservazione e la salvaguardia intellettuale posa su un imprescindibile protezione giuridica e su dichiarazioni che richiamano l”attenzione sull”intangibilità. La legge spagnola dichiara tutti i giacimenti con arte rupestre ”Beni d”Interesse Culturale” (BIC). Intanto, il Governo di Aragona ha approvato una legge dei Parchi Culturali con speciale considerazione dell”arte rupestre che non ha paragone con nessun”altra legislazione, dopo che L”UNESCO ha incluso nel catalogo dei beni dichiarati Patrimonio dell”Umanità numerose grotte e ripari decorati, alla fine del 1998. Vale a dire la totalità delle pitture all”aria aperta dell”Arco Mediterraneo Spagnolo, quasi la metà orientale della Penisola Iberica; caso unico in tali dichiarazioni.

La presente ponencia presentada al XVIII Valcamonica Symposium con el título de la cabecera consta de dos partes, la primera dedicada a un planteamiento general que se expone a continuación y la segunda detallando las características de lo actuado en Aragón en el último decenio, que puede mostrarse como índice de una política general, en España, a cargo de mis colaboradores Esperanza Ortiz y Juan Paz.
El llamado ”arte rupestre prehistórico”, en realidad ”expresión gráfica de las ideas”, es uno de los más frágiles y representativos testimonios que la humanidad prehistórica haya dejado de sí misma. Una excelente exposición inaugurada hace poco en Milán con el título
de 40.000 anni di arte contemporanea servida por un bello catálogo con el mismo título y subtitulado Materiali per una esposizione sull”arte preistorica d”Europa analizó la sraices de esta ”memoria” y fue acompañada de un interesante coloquio con cambio de ideas entre prehistoriadores y psicoanalistas, conmemorando el próximo centenario del trabajo de S.Freud sobre el tabu y el totem como intento de penetrar en el misterio del orígen del arte prehistórico y sentó las bases intelectuales de su creación y la aportación de los elementos técnicos para su realización.

Es decir, acudió al viejo tema de la ”significación”quepreocupó a los investigadores de hace medio siglo y a la consideración de las figuras, signos, símbolos y esquemas, como medio de comunicación y, por lo tanto, forma de mensaje, esbozo de escritura y síntesis de ideas que se relacionan con mitos y ritos y con conductas sociales o meramente históricas por medio de las acciones individuales del ”artista”, sin olvidar ”su escuela” y los convencionalismos estereotipados repetidos irracionalmente y la influencia de la sociedad y de sus ideas políticas, económicas y de todo tipo en el modo de plasmarlas. Sin excluir, desde luego, las innatas tendencias estéticas en las formas de su realización que pueden conducir a verdaderas obras de arte en el sentido moderno de la palabra. Así podemos concluir que el ”arte” prehistórico refleja la vida de la sociedad y lo hace a través de restos susceptibles de ser clasificados, metodizados y sintetizados mediante el método arqueológico.

Esta complejidad que se ha extendido por todo el mundo a partir de los cambios dlimáticos y de cultura material del año 40,000 BP ha provocado un siglo de investigaciones que se ha cubierto con brillantes síntesis (aunque sobre escasos análisis) y con teorías personales que, con frecuencia, han rebasado los límites lógicos de las hipótesis de trabajo por lo que han debido ser renovadas constantemente a causa de los sensacionales descubrimientos que proporcionan datos seguros, de acuerdo o no, con las teorías existentes. Podemos aducir como ejemplos la muy antigua cronología de Chauvet, Cosquer o El Salin, en Francia y en España, la superposición de estratos solutrenses a pinturas en cueva Ambrosio (Almería) o a grabados en el valle medio del Nalón (Asturias) o las dataciones del Riparo Villabruna A en relación con el epigravetiense italiano estudiado por Graziosi o la complejidad de los conjuntos de Porto Badisco, de los yacimientos al aire libre de Foz Cóa, en Portugal, y Siega Verde y Domingo García, en España, los estilos ”macroesquemático” y ”lineal geométrico” anteriores al arte ”levantino” español (convencional denominación que encierra cosas muy distintas) y la diversidad del ”arte esquemático”, con el paralelismo emtre las secuencias de ambas riberas del Mediterráneo occidental, la ordenación del arte sahariano y las investigaciones climáticas sobre la aridez y la desertización.

Tan importante conjunto de datos sobre la historia de la Humanidad deben ser identificados y conservados. Conservación y salvaguardia cuyo primer indispensable momento es, sin duda, el conocimiento, es decir la publicación científica y exhaustiva, pero también su estudio sistemático y perpetuación técnica por medio de inventarios de los que puede ser modelo el WARA del Centro Camuno di Studi Preistorici, potenciando los centros regionales e incluso locales pero sin olvidar el carácter universal de las pinturas, grabados, modelados y demás formas de expresión gráfica del pensamiento denunciado metarialmente por datos arqueológicos.
El legado gráfico a que nos referimos es tan importante como frágil y los peligros que acechan a los frisos decorados en cuevas, abrigos o paredes numerosos y no solamente debidos a la evitable acción antrópica sino a su propia naturalea, al envejecimiento por decurso del tiempo y a la acción constante de los agentes naturales.

No queremos referimos a la conservación física de los yacimientos aunque sea esencial para cualquier tipo de salvaguardia, sino a la que tiende a preservar los conocimientos sobre ellos mediante un sistema científico, aunque en realidad insistimos en que una y otra modalidad son complementarias e interdependientes.

La conservación y salvaguardia intelectual reposa sobre una imprescindible protección jurídica así como sobre declaraciones que llamen la atención sobre su intangibilidad. La ley española declara todos los yacimientos con arte rupestre ”Bienes de Interés Cultural” (BIC) y el Gobierno de Aragón ha aprobado una ley de Parques Culturales, con especial consideración del arte rupestre, que no tiene parangón en ninguna otra legislación, en tanto que la UNESCO ha incluido en el catálogo de bienes declarados Patrimonio de la Humanidad numerosas cuevas y abrigos decorados y, a fines de 1998, nada menos que la totalidad de las pinturas al aire libre del Arco Mediterráneo Español caso único en tales declaraciones puesto que comprende casi la mitadoriental de la Península Ibérica.

Además de la protección ”oficial” debe recabarse la acción ciudadana para la que resulta indispensable el apoyo legal pero también la convicción de que pinturas y grabados son parte del patrimonio de cada lugar y deben ser incluídos entre las ”señas de identidad” del territorio. En los tiempos de globalización que nos amenazan el sentimiento de lo propio, la afiliación a las minorías, la seguridad de la creencia en que nuestras diferencias dependen de las raícesen cada punto concreto aunque se aculturen universalmente, pueden ser palanca eficaz para la conservación de estos testimonios y para conseguir un sentido humanístico de la vida.

Por poner un ejemplo, en Aragón existe una gradación en la defensa que arranca de las disposiciones legales, Parques, Centros de Interpretación sobre el terreno, Centros de Investigación en Zaragoza y Ariño pero tambien participación directa de los municipios y de los ciudadanos. En la zona del rio Martín pueblos que apenas rebasan el medio centenar de habitantes incluyen en sus presupuestos cantidades de dinero para el arte rupestre, establecen normas equitativas por las que a una suma fija igual para todos, de 50,000 ptas. anuales, se añade otra variable en función del número de habitantes de cada municipio. El orgarnismo que rige el parque está integrado por los alcaldes, o sus representantes, de cada pueblo y por entidades culturales locales y el presidente es, por rotación, uno de los alcaldes de aquèllos.

Nuestra participación en tal organismo es exclusivamente como presidente honorífico, de suerte que cada habitante del territorio, en primer lugar, conoce lo que significa para él lo que denominamos arte rupestre y en segundo término lo defiende como algo propio y no como consecuencia del acatamiento a unas normas exteriores. Naturalmente que los centros de Paleontología (Alacón), Cultura Ibérica (Oliete), Geología (Montalbán) y Artes y Tradicion Populares (Albalate) se coordinan entre si para que no se separe el arte rupestre de la cultura histórica y artística, de la naturaleza y el paisaje y vincule a todos los pueblos de la zona, cosa que se logra desde el centro de Ariño, dedicado monográficamente al arte prehistórico.

Esto elimina el riesgo que comportan la acción de las visitas, del turismo desenfrenado y la ignorancia de muchos visitantes sin por eso despreciar la valoración económica de aportaciones humanas. Este legítimo aprovechamiento del turismo se canaliza mediante la potenciación de los productos naturales y del paisaje. Así en el rio Martín todas las localidades han sido dotadas de pequeñas residencias, lugares de acampada, restaurantes y medios de información. Una revista, Cauces, que cuenta con más suscripciones que muchos periódicos locales, sirve de nexo de unión y, al mismo tiempo, fortalece el respeto por sí mismos de los lectores y el convencimiento de que el arte rupestre es muy importante para ellos y para su tierra.

En la zona del rio Vero, desde que existe un Centro de Interpretación en Colungo se han multiplicado las ventas del aguardiente y el queso de las localidades vecinas. Y la presencia de estos centros ha hecho que no se haya producido ni un solo acto de vandalismo, puesto que cada ciudadano se ha convertido en guarda y vigilante de abrigos que se hallan en lugares poco accesibles y muy alejados de los núcleos urbanos para que puedan ser defendidos con medios coactivos como verjas, vigilantes y penalizaciones.

Añádase que pueblos de zonas regresivas y abandonadas se sienten objeto de la atención exterior y valoran su propia importancia frente a las actitudes pasivas tradicionales.

No obstante todos los abrigos aragoneses han sido protegidos mediante cerramientos con verjas, no agresivos, se han eliminado los antiguos que ”aprisionaban” las pinturas, se han publicado guías de divulgación pero también monogramas científicas, se prepara un Corpus que perfeccione el Inventario emprendido por el gobierno y una serie de monografías de gran formato a sumar a las sistemáticas de los abrigos de la zona del rio Martín, de Albarracín y del rio Vero.

De este modo se compagina la asequibilidad de los yacimientos (en lo posible respetando la anturaleza, por senderos y veredas y huyendo del exceso de facilidades para la aproximación con automóviles), la acción educativa del arte rupestre mediante las visitas guiadas (en el rio Vero se organizan y conducen sistemáticamente y se evitan las individuales) y se trata de coordinar la conservación física con la protección derivada del estudio y el archivo. Un ensayo de limpieza costeado por el gobierno y realizado por el especialista Guillamet ha conducido a excelentes resultados en Val del Charco del Agua Amarga pero se pretende completarlo con una monografía exhaustiva que aporte todo el material gráfico para que en lo sucesivo la acción científica se limite a poner al dia los conocimientos o situaciones que se produzcan.

Claro que el esquema de lo que debe y puede hacerse es infinito. En una reunión del Parque del Rio Vero, en el pasado mes de octubre, ha quedado claro que, por encima de teorías personales o de las elucubraciones teóricas, el estudio arqueologico de la cultura material puede conducir a los datos seguros que permitan un archivo racional y científico y, por consiguiente, a una racionalización de lafrialdad de los inventarios. Por ejemplo la Prof” Utrilla ha dado a conocer el hallazgo de un centenar de cantos pintados de la cueva de Chaves (Bastarás, Huesca) en un estrato de cerámicas neolíticas del V milenio, y demostrar que, en tal caso, el esquematismo es consecuencia de la neolitización.

Otro problema que ha sido corregido es el del daño causado por los propios investigadores en las operaciones de calco o de observación minuciosa, para las que existen ya medios que evitan la degradación consiguiente a las llevadas a cabo con ligereza o desconocimiento. Con la divulgación se corre el peligro de que cualquier persona sin la adecuada preparación piense que puede acometer los estudios, aunque el prevenirlo ocasione un elitismo que, frecuentemente, es imprescindible.
Repetidas veces hemos prestado atención en reuniones científicas y en publicaciones (quizá la síntesis que aún nos parece defendible es la publicada en L” Umana avventura, de Milán) a las cuestiones de conservacion de los yacimientos con la secuela inmediata de la protección y archivo.

Exponemos seguidamente una síntesis de tales argumentos. En todo el mundo se está planteando con dolorosa urgencia, ante el temor de no llegar a tiempo para remediarlo, el problema de la degradación, pérdida parcial y necesidad absoluta de protección del arte prehistórico, tanto en el interior de las cuevas como, sobre todo, al aire libre, juntamente con los yacimientos anejos o relacionados y el de su documentación.

Casos de aniquilamiento de esta parte fundamental de nuestro patrimonio histórico, como la consumada destrucción de los inquietantes grabados esquemáticos de A Laxe Erguida de Magoito (Portugal) o de las pinturas levantinas de Benirrama, en Valencia (España) o los casi cuarenta kilómetros de grabados (desde el Paleolítico, según noticia inédita de Mario Varela, hasta época histórica con la mención Tagus ) anegados parcialmente por las aguas del rio Tajo, entre Fratel (Portugal) y Herrera de Alcántara (España) o la amenaza, por fortuna conjurada después de una campaña internacional, del anegamiento de los grabados de Foz Côa, hacen indispensable una urgente y permanente acción conjunta mundial.


La fragilidad de este legado histórico agudiza los peligros y es preciso formular un Inventario Universal de estos bienes y la creación de normas internacionales que impidan que el deterioro o pérdida de pinturas y grabados los haga víctimas de destrucciones cada vez más frecuentes, tanto por su propia vetustez cuanto por las agresiones antrópicas no prevenidas suficientemente ni castigadas cuando se producen para que se eviten otras por ejemplaridad. La coyuntural destrucción debe contar por lo menos con la reserva gráfica y escrita sobre cada conjunto.

Cuando, hace poco más de cien años, se descubrieron las pinturas de Altamira y de unas escasasy poco llamativas cavernas francesas las pinturas y grabados se hallaban en un aceptable y hasta en muy buen estado de conservación y habían soportado, sin graves degradaciones, el paso del tiempo y la acción de los agentes naturales; poco después de un siglo del descubrinúento más antiguo, buena parte de este importante legado del pasado está en trance de desaparición.

El arte parietal prehistórico es, por su propia naturaleza, muy vulnerable; hace años pudo padecer por la ignorancia dequienes se encontraban en contaco con él que provocó, por ejemplo, la desaparición del yacimiento de la entrada de la cueva de Gabillou, en Francia, bajo los picos de los trabajadores de una cantera o la voladura de un polvorín para las obras de un pantano que descubrió y dañó el abrigo levantino español de este nombre en el término de Pobla de Benifassá, en Castellón. Pero los daños continúan, por fotuna amenguados, en nuestros dias cuando ya no se puede alegar para explicarlos más que codicia, salvajismo o insensatez de sus autores y falta de protección por quienes tienen la responsabilidad de asumirla.

La legislación varía en los distintos países pero sería un error pensar que conservar el arte rupestre compete sólo al ordenamiento jurídico del Estado y de las entidades de la administración donde geográficamente se hallen situados los yacimientos; es una inexcusable tarea de todos. Si entre Francia y España guardan el 97% del arte paleolítico europeo y España en exclusiva el llamado ”arte levantino”, el problema les atañe más directamente, aunque la extensión del arte parietal por los cinco continentes hace que ningún país pueda sentirse ajeno a él y no deja de llamar la atención como singularidad sociológica el que países teórica y culturalmente ”retrasados” estén dando lecciones de inquietud a los considerados más ”progresivos” o ricos, probablemente porque tratan de afirmar su personalidad y singularidades.

La pintura o el grabado parietales, los relieves o esculturas modelados en barro o labrados en piedra o en asta o hueso, están sujetos, con el paso del tiempo, a los lógicos rigores del envejecimiento del soporte y de los pigmentos y a la demoledora acción de los agentes fisicos, químicos o biológicos, tanto si se hallan en el interior de cuevas como si fueron ejecutados al aire libre; y el largo espacio de tiempo transcurrido desde que nacieron hasta nuestros dias hace que la degradación se produzca, a veces, por la desintegración de los pigmentos o por la caducidad de los elementos que forman el soporte.

Téngase en cuenta que en Europa, en Asia, Oceanía, Africa y América, llegamos a fechas para las pinturas más antiguas que se aproximan al 40,000 en Kwazulu, al 32 000 en la cueva de Chauvet, 30,000 a.C. en la cueva Apolo II de Namibia o en el Boqueirão de Pedra Fourada en Piaui, en el Brasil(2) y entre el 12,000 y el 20,000 a.C. se datan pinturas de la India, Australia, Argentina y Chile, California o el Sahara alcanzando en China varios milenios de antigüedad. Existe, pues, un peligro inicial nacido de la limitación de la vida de las pinturas y de las paredes, aunque los colores se mineralicen. Parece que un 10% de las pinturas que hubo sobre los muros de la cueva de Lascaux no han llegado hasta nosotros por causas naturales y calcúlese lo que ha podido pasar en los frisos realizados al aire libre.


En relación con la conservación de las pinturas se plantea el problema de los pigmentos primitivos que, partiendo del mismo mineral, han acusado variaciones de matiz y, por consiguiente, las colocaciones diversas, tal como ha mostrado un cuadro de rojos obtenidos de los fragmentos de mineral, con decenas de variantes resultantes de la acción diversa de los agentes naturales y del tiempo sobre los ”lápices” hallados en las cavernas del río Volp, en el Ariége, y expuesto en el Museo Bégouen de Le Pujol. El conjunto de grabados y de escasas pinturas rojas y negras de Foz Cóa, en Portugal, reune más de 30,000 años de historia de la expresión gráfica de las ideas, en yacimientos al aire libre, desde el Solutrense hasta un grabado representando a Anubis y un friso decorativo como el de las cerámicas helénicas o ibéricas, a lo largo de un territorio de 17 km. de extensión.

Resulta indispensable en el arte del interior de cuevas que registros periódicos vigilen el clima, el ambiente, los elementos biológicos, la rnicroflora y la microfauna, las algas detectadas en la cueva asturiana de El Buxu (Asturias, España), la ”enfermedad verde” comprobada en Lascaux y cuanto pueda actuar sobre las paredes y los grabados o pinturas que soportan; en el interior de las cuevas, la acción del anhídrido carbónico, la de las corrientes de aire o del ácido carbónico, la formación de concreciones, el lavado por las aguas, la condensación, la evaporación o los velos que daban opacidad a los bisontes de Altamira, ha de ser cuantificada y analizada la forma de actuación según las circunstancias ambientales.

En la cueva de Niaux (Ariége), tras las destrucciones provocadas por la afloración de aguas interiores se situaron en todos los lugares de la cueva elementos de medición y comprobación que permitirán predecir futuras alteraciones para tratar de remediarlas, tal como se habían instalado en relación con las galerías Cartailhac y Clastres(3). Es comprensible que hayan desaparecido los grabados y pinturas del acceso de la cueva de El Pindal (Asturias), abierta directamente sobre el Mar Cantábrico, o que los grabados de los dos extremos de la galería de Sainte Eulalie (Lot) hayan sido barridos por la erosión y el hielo.

Pueden producirse situaciones excepcionales como el hundimiento del litoral de la Provenza hacia el 10,000 BP y el que la cueva de Henri Cosquer se halle con todos sus tesoros pictóricos y grabados debajo de las aguas del mar por un fenómeno que sabemos que se produjo hacia el año 10,000 en toda la zona mediterránea y no hacefalta buscarexplicaciones a que se impida rigurosamente la entrada en la cueva de Chauvet (Ardéche) paraevitar quela polución aportada por los visitantes y la acción antrópica perjudiquen a un tesoro único de la historia de la Humanidad(4).

Y de forma más grave, cuando deben protegerse las pinturas o grabado al aire libre (piénsese en las degradaciones del espléndido conjunto del Valle de las Maravillas), deben cuidarse los daños derivados de la orientación de los abrigos, de los cambios de temperatura diarios o estacionales, de la transición de los períodos húmedos a los secos, de la insolación, de la erosión eólica y del polvo, de las mojaduras por el agua de lluvia, filtraciones y humedad de penetración por capilaridad, deposiciones de pájaros, frotamiento de animales contra las paredes, proximidad de centros industriales y sus vertidos y humos, urbanizaciones, vegetación,etc.

Con frecuencia los abrigos al aire libre han servido para refugio de pastores o campesinos que han encendido fuego y ahumado las paredes mientras las ovejas o cabras frotaban con su lana o su pelo los frisos pintados que, en la mayor parte de las ocasiones, no habían sido advertidos siquiera. Las piedras grabadas en laderasdela montaña o riberas de los rios son pisoteadas sin freno por los paseantes si no se pone el adecuado remedio. Salvo que sea una potente compañía eléctrica la que abra pozos y zanjas en las proximidades de ”La mappa” de la Bedolina, a pesar de su declaración como patrimonio dela Humanidad.

Los daños causados, en España, en la cueva de Títo Bustillo (Asturias) abriendo una galería de acceso que propulsa en el interior el airehúmedo de la bahía, en la cueva asturiana de la Covaciella con una verdadera invasión de curiosos vandalizándola antes de ser protegida pueden ser dolorosos ejemplos. Tal circunstancia explica el estricto cuidado que debe ejercerse para aislar los nuevos hallazgos. Quizá el ejemplo más gráfico de vandalización sea el de la caverna de Bédeilhac (Ariége) en cuyo gigantesco acceso se instaló durante la última guerra mundial, tanto por los alemanes como por los franceses, un centro para montar aviones de caza que podían salir volando desde el interior de la cueva, para lo que hubo de tenderse una pista de cemento que cortó yacimiento y depósitos.

Toda la prensa departamental se hizo eco con admiración de la ”proeza” de un aviador, Bonnet, que logró aterrizar con su avioneta en el interior y, naturalmente, tal fotografia no falta en los folletos editados para uso de los turistas(5).

La creación de embalses en el curso del rio Tajo, en la zona entre España y Portugal, ha producido que cerca del 85% de los grabados prehistóricos de distintas épocas que existían sobre las piedras de sus orillas, estén sumergidos bajo las aguas; este inmenso conjunto de cerca de 50 km. de longitud que alcanza desde la zona de Fratel a Portas de Rodão y penetra en la española Herrera de Alcántara, seguramente santuario tal vez dedicado a un dios Tagus que figura en uno de los grafitos, no puede ya ni siquiera ser estudiado, como ocurre con los grabados bajo las aguas de la presa de Pocinho, en Foz Cóa(6) : pero afortundamentese cuenta con las fotografías, calcos y anotaciones de Mario Varela.

Por otra parte las cuevas, abrigos y paredes rocosas están sujetos a constantes y quizá inevitables procesos de modificación; por ejemplo, el Salon Noir de Niaux (Ariége) uno de los más famosos conjuntos del arte prehistórico que contiene agrupaciones de pinturas negras de una belleza extraordinaria se ha visto afectado en 1978 y 1979 por la alteración de la normal circulación de las aguas que brotaron de repente de sus paredes y borraron parcialmente una decena de pinturas, disolviéndose en pocas semanas una parte de las pigmentaciones y formándose, en todas partes, vermiculaciones negruzcas.

Urgentes medidas paliaron los efectos de la modificación de la vegetación exterior ya hace años, el vaciado de las bolsas naturales de agua, la apertura de un depósito en la parte alta de la montaña y hasta la presencia de una fábrica que ha vertido sustancias químicas sobre este agua. Y el poseer inventarios, fotografías y publicaciones disminuyó, desde el punto de vista científico, la trascendencia dela irremediable tragedia.
En Altamira, donde se temía por la acción de los humos de las fábricas de Torrelavega, que luego no se manifestaron en los análisis y comprobaciones realizados, en cambio fue muy nocivo el cambio de la vegetación que cubría la colina o la construcción de entibados interiores para sostener el techo del gran salón, tanto por la putrefacción de las maderas como por el fraguado del cemento de los pilares.

La solución ha sido el cierre parcial de la cueva a los visitantes como hubo que acudir al definitivo de Lascaux sustituido por la limitada apertura presente. Los abrigos pintados del ”levante” español o los ”esquemáticos” o los de períodos torcidamente incluidos dentro de los citados periódos, unos y otros al aire libre, están sujetos a la acción del sol y de la lluvia, a los bruscos cambios de temperatura diarios y estacionales, a la erosión del aire cargado de partículas de polvo que actuan como abrasivo. Y no digamos a la acción de los animales, microscópicos o de gran tamaño, como ganados que frotan sus cuerpos contra las paredes, y vegetales de todo tipo que forman capas orgánicas sobre las paredes, penetran en la roca con sus raices y provocan reacciones químicas de los microorganismos.

Desde hace años los organismos científicos y de la administración internacionales o de cada país, se preocupan de los problemas de conservación. Técnicos y especialistas han conseguido éxitos notables en acciones concretas, como por ejemplo la limpieza de las pinturas de Font de Gaume o de La Baume Latrone,(Francia), de otras de Utah (USA) o de petroglifos de Canadá o la acción sobre colonias vegetales y animales nacidas sobre las paredes en el Buxuo en Val del Charco del Agua Amarga (España).

Con frecuencia los daños proceden de los propios investigadores, bien al obtener calcos o copias o, en numerosas ocasiones, por destrucción del yacimiento y del entorno. Solamente las cuevas que se han mantenido cerradas desde su hallazgo o, al menos, con restricción del acceso como las del conde Bégouen, la de Fontanet o las galerías nuevas de Niaux se han visto libres de la vandalización que ha producido desaparición de suelos para facilitar las visitas turísticas, las instalaciones eléctricas para la iluminación como ocurrió con el rebajamiento del de Altamira, el camino abierto a lo largo del Salon Noir de Niaux, la acomodación de Gargas, pudiéndose incluir el fracaso de proyectadas instalaciones turísticas y de explotación o prostitución de cuevas y abrigos.

Los abrigos al aire libre han comenzado a degradarse cuando se ha conocido su existencia y han aparecido los visitantes. La Cueva de Los Letreros, en Velez Blanco, se,conserva perfectamente a partir del punto donde no alcanza normalmente la mano del hombre y ha quedado casi borrada en la zona baja, aunque la reciente protección puede calificarse de rnodélica, si bien se ha producido cuando muchos males ya no tenían remedio. No ha prosperado la destrucción de cuevas para instalar ascensores (Cosquer), salas de conciertos (Nerja), observatorios panorámicos y otras rentables proposiciones.

Este capítulo podría extenderse mucho pero hay que registrar una mejora notable de las condiciones, la acción de patronatos (como el de Nerja) y asociaciones y la progresiva atención del estado y de los gobiernos autonómicos, en España (7) pudiendo servir de ejemplo elcentro de Altamira.

El arte rupestre prehistórico está en grave peligro y nuestra generación tiene la responsabilidad de, por lo menos, transmitirlo como lo hemos recibido a los tiempos futuros, protegiéndolo, evitando su deterioro y, en lo posible, rescatándolo de los riesgos que le amenazan. La protección por medio de disposiciones legales y a través de los modernos medios técnicos, forman parte de lo que podríamos llamar, en términos generales, conservación.

Y los ejemplos positivos son numerosos; en cabeza la acción de salvamento de Lascaux, curando su ”maladie verte” y cerrando sus puertas a la omdiscriminada visita pública, creando en Le Thot un duplicado y un centro de estudios el cierre temporal y ahora parcial de la cueva, o el de Niaux con el bellisimo parque de Tarascon-Ariége, de Altamira, recientemente inaugurado, son otros ejemplo a subrayar(8). Anótese que las cuevas que no han sido abiertas a visitas indiscriminadas se conservan con todo el caudal de autenticidad y datos científícos para el conocimiento de la historia de los hombres; entre los descubrimientos modernos pueden aducirse Fontanet, cerca de Tarascon-Ariége, intacta, o bien Massat y Chauvet(9) y entre los antiguos las cavernas del Volp, Les Trois Fréres y el Tuc d”Audoubert por obra de los hijos del conde Bégouen(10), con acceso restringido que muestra la conservación de sus tesoros en contraste con otras cuevas vandalizadas y prostituidas como Montespan(11) o la propia Bédeilhac.

La acción antrópica es la que ha causado y sigue causando más daños al arte rupestre. Unas veces por la ocupación del suelo y la simple incorporación de los emplazamientos a centros urbanos o industriales; puede servir de ejemplo la cueva de Maltravieso en Cáceres (España) absorbida por edificaciones actuales que han provocado el peligro inminente de hundimiento de las galerías. Con frecuencia son la ignorancia o el vandalismo, las causas esenciales de las degradaciones. Habitualmente el intento de explotación de las pinturas como recurso turístico propugnado casi siempre por autoridades y promotores de urbanizaciones, abriendo caminos, tanto en el exterior como en el interior, instalando luces, marcando recorridos etc.

No pocas veces, por desgracia, los defectuosos medios técnicos utilizados en la investigación, calcos, copias, fotografías o en la divulgación, cinematografía, son los causantes de graves desperfectos; figuras repasadas con lápiz para hacerlas más visibles en la Cueva Remigia del barranco de Gasulla, en el Barranco de Balos de la Gran Canaria o en Marcenac; excavaciones al pie de los muros pintados sin las necesarias precauciones como en Marsoulas; calcos por superposición de materiales que actúan sobre las pinturas o grabados y rotuladores que atraviesan los plásticos y dejan sus marcas,etc.

Pinturas que se encontraban casi intactas cuando fueron descubiertas, han perdido su color por los frotamientos, lavados o múltiples acciones de los hombres(12). La estupidez de quienes escriben sus nombres o cualquier inscripción en las paredes va desde las del pasado siglo, como las recogidas en la cueva de Niaux, a las recientes con diversas finalidades; asi las cuevas de Borbón, en la República Dominicana, la de Ambrosio, en Varadero (Cuba) registran pinturas de los practicantes de ritos africanos en el siglo XVIII; en un abrigo esquemático de la provincia de Soria, sobre las pinturas, un tosco rótulo de haceaños indicando ”vedado de caza” muestra el interés por proteger los intereses económicos y el desconocimiento del valor de las pinturas …

Los petroglifos escandinavos han sido repasados con pintura indeleble, de diversos colores según la edad de los grabados a juicio de quienes los colorearon; las pinturas de la cueva I de Punta del Este (Isla de la Juventud, Cuba), fueron repintadas para permitir su mejor contemplación según justificaron quienes dieron la orden. Numerosos abrigos ”levantinos” españoles muestran las huellas de los ensayos de puntería sea de los lugareños lanzando piedras contra los animales pintados (El Torico de El Pudial de Ladruñán) o de perdigones disparados por cazadores desaprensivos (Cueva de Doña Clotilde en la Losilla de Albarracín) aunque estos desmanes correspondan al pasado y se hayan corregido o eliminado en nuestros días.

En la cañada de Marco (Alcaine, Teruel) una buena parte de las pinturas fue arrancada por un turista francés que justificó así el amor que sentía por nuestra tierra y las ganas de conservar un ”souvenir” deella; la totalidad de las pinturas de Els Secans y algunas de Las Caídas del Salbime (Mazaleón, Teruel) fueron arrancadas sin que se sepa por quien. Los espeleólogos y deportistas que tomaron como campo de experiencias la cueva de Montespán han degradado hasta el infinito todos los restos que se hallaban en el interior. Los daños pueden sobrevenir por los cambios ecológicos, sin necesidad de una actuación directa de los visitantes, que tocan o frotan las paredes, simplemente con su presencia, temperatura corporal,bacterias en ropa y calzado, contaminación, etc.

A todos los peligros anotados se une, en los abrigos al aire libre, la acción de los agentes naturales, cambios de temperatura estacional o diaria, sucesión de sequías y altas temperaturas y de lluvias torrenciales, tal como acontece en las pinturas ”levantinas” en paredes verticales o en covachas de escasa profundidad (13) Pero quizá la prostitución mayor de las cuevas se ha derivado de su explotación turística abriéndolas a muchedumbres que con su simple presencia producen males irremediables en la ecología y el ambiente la circulación del aire, la aportación
de microbios y, en definitiva, consiguen la degradación de los tesoros de arte rupestre(14).

Hablamos del arte parietal, pero los daños en los yacimientos contiguos, en los restos que se conservaban cuando las cuevas fueron descubiertas y en el ambiente son aún mayores. En cuevas no vandalizadas no solamente se conservan los materiales arqueológicos del suelo, sino
los restos del paso de los hombres, sean pisadas, despabilamientos de antorchas sobre las paredes, collares magdalenienses como en Fontanet, huesos hincados en las paredes o en el suelo con propósito deliberado como en Enlene, los instrumentos de sílex con los que se trazaron los grabados, guardados o escondidos en fisuras de la roca como en Trois Fréres, los ”lápices” rojos con los que se pintaron figuras de Le Portel,etc.

Se ha puesto remedio a veces drástico -cierre de las cuevas, Lascaux, Altamira, Pasiega, Chimeneas, total o parcial-, se ha limitado el número de grupos por día y las personas de cada grupo -Niaux, Altamira- aunque tampoco puede desconocerse drásticamente el derecho de la Humanidad a conocer su pasado,directamente. Se han propuesto muy variadas medidas de protección ante la acción humana y frente a la degradación natural.

Desde la restauración como si se tratase de un fresco o un óleo medieval o moderno al arranque y su traslado a un museo; el museo de Barcelona guarda los ciervos de Calapatá (Teruel) arrancados hace años o el de Cervera (Lérida) un arquero de la cova dels Cavalls.en la Valltorta y el de Historia Natural de Madrid otros de Sierra Morena y Villar del Humo (Cuenca); en diversos museos se custodian petroglifos de la isla de La Palma (Canarias), de Portugal, Angola, esculturas de la Dordoña etc. que muestran ejemplos de esta condenable solución que separa los conjuntos de su ambiente y paisaje y desnaturaliza su valor histórico.

Estas actuaciones supondrían que las pinturas o grabados no tienen otro valor que el artístico y cerrarían los ojos ante la verdadera trascendencia de las pinturas en el covacho, presidiendo un paisaje y siendo, en definitiva, en testimonio vivo de la vida de la Humanidad. Las intervenciones con repintados como el citado de Punta del Este de Cuba realizado con sumo cuidado por orden de Antonio Nuñez Jiménez o la actuación con barnices paraloides sobre el ”gran dios de Sefar” en el Tassili por la misión Maranzi de la UNESCO, a la que no faltó ninguna garantía técnica, muestran los peligros de estas acciones que arriesgan con experiencias de las que se desconoce el resultado que a la larga darán, la supervivencia del arte prehistórico.

En las pinturas al aire libre el aislamiento por medio de rejas o muros o la vigilancia por guardianes, son la solución más frecuente, aunque el salvajismo puede producir la destrucción de los cerramientos y el aislamiento de los yacimientos la dificultad de una efectiva vigilancia. Cuando el muro bloquea totalmente el muro pintado imídiendo su contemplación como en Paglissi (Foggia) o en Cuciulat (Transilvania) se lleva la protección hasta la anulación de las pinturas.

Sin duda que la colocación de rejas exigirá un estudio previo del lugar para evitar que se superpongan a restos de pinturas como ha ocurrido a veces, lo bastante alejadas de la pared para que no resulten totalmente ineficaces, delimitando zonas mejor que ”encarcelando las pinturas”; es decir, que partiendo de que las verjas son un mal menor será necesario procurar que su existencia pase, en lo posible, inadvertida.

El remedio mejor sería el llevar a la convición general de las gentes la importancia del arte rupestre como medio de conocimiento de la Humanidad y expresión exquisita de belleza en muchas ocasiones y que son parte de su propio bagaje cultural. Es decir, conseguir por la educación que rejas y guardas sean inútiles como se ha logrado en Australia, en el Territorio Norte. Evidentemente se trata de lo conseguido en los últimos años en Aragón.

La compatibilización de las medidas de protección con el acceso del público y del turismo a los lugares con arte prehistórico se ha logrado en diversos puntos mediante los parques naturales y culturales, como los de la Valcamónica (ltalía) en Nadro y Sellero y en Naquane, el de Guerrero Negro en Baja California o en España La Valltorta (Castellón) y los del rio Vero, Albarracín, el río Martín en Aragón que combinan la conservación del arte rupestre con su integración en el paisaje y el ambiente y con total respeto a los modos de vida tradicionales.

En Tarascon-Ariége se ha conseguido que 50,000 personas en tres meses visiten una reproducción del ”Salon Noir” de Niaux sin entrar en la cueva perjudicándola. Un buen ejemplo constituye la zona de Pujol-Montesquieu-Avantés donde están emplazadas las cuevas con arte parietal del Tuc d”Audoubert y Les Trois Fréres y la de Enléne que contiene yacimiento perigordiense y magdaleniense, proporcionando el lugar de habitación comunicado con el ”santuario” de la de Trois Fréres, se han instalado también el Museo Bégouen y el centro de excavaciones y laboratorios; en el entorno se ha respetado, el paisaje natural. No es necesario hablar en la Valcamónica de los parques e instalaciones, en la mayor parte de los casos ejemplares de Naquane, quizá en un espacio relativamente pequeño y, por lo tanto fácilmente aislable, sin presentar problema el que se haya habilitado un camino hasta la entrada y sin necesidad de edificaciones dada su proximidad a los pueblos vecinos, Foppe di Nadro que ha conservado la vida agrícola y pastoril que le es propia y son los propios jóvenes del minúsculo pueblo quienes atienden al museo, centro de información y proporcionan acompañamiento a las visitas etc.

En general el parque debe adaptarse a las condiciones del terreno y a lo que, de un modo tanto ambiguo, podríamos llamar la ”vida tradicional”; así en la Valltorta (Castellón de la Plana) la conservación de las construcciones en forma de casetas cubiertas con falsa cúpula resulta tan fundamental como la de las cenias, vegetación de matorrales,especies animales, cultivos,etc. Un centro de información donde se explique no sólo la entidad de cada yacimiento como lugar natural y de las covachas con pinturas, sino el componente humano y paisajístico, incluso la historia reciente, debe ir acompañado de gráficos que permitan seguir las pinturas, de proyecciones previas y explicaciones a los diversos niveles e incluso de la información requerida por especialistas.

Con lo dicho queda claro que hay dos grupos básicos de problemas, el de la conservación y el muy peligroso de la restauración, partiendo de la limpieza, y que jamás debe ser ejecutado más que por especialistas y con todo género de precauciones. En la duda es preferible cerrar las cuevas aunque se abran réplicas para satisfacer la demanda turística Una legislación internacional que proteja el arte rupestre como cualquier otro de los bienes culturales artísticos o históricos de cualquier época es indispensable.

Zaragoza, Spain
XVIII Valcamonica Symposium 200
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(ANTONIO BELTRAN)

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